La Nueva Norma de Competencia Laboral para Tanatopraxia en Colombia 

La Nueva Norma de Competencia Laboral para Tanatopraxia en Colombia 

La Norma de Competencia Laboral para Tanatopraxia desarrollada por el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), la universidad estatal más grande de Colombia, es una herramienta fundamental para el adecuado desarrollo de una función básica para el sector funerario como lo es el embalsamamiento de los cadáveres. 

Una Competencia Laboral es definida por el SENA como “La capacidad real que tiene una persona para aplicar conocimientos, habilidades y destrezas, valores y comportamientos, en el desempeño laboral, en diferentes contextos”.   Esta definición nos lleva a pensar en que la norma laboral mide directamente el desempeño y quehacer de una persona en su labor rutinaria, es decir, una persona es competente si sabe hacer lo que tiene que hacer.   

Conociendo la definición de Competencia Laboral, es importante adentrarnos en lo que es una Norma de Competencia Laboral (NCL).  Nuevamente revisemos la definición dada por el SENA: “Son estándares reconocidos por el sector productivo, que describen los resultados que un trabajador debe lograr en su desempeño; los contextos en que éste ocurre, los conocimientos que debe aplicar y las evidencias que debe presentar para demostrar su competencia. Las normas son la base fundamental para la modernización de la oferta educativa y para el desarrollo de los correspondientes programas de certificación”. 

Cuando se construye una norma de competencia laboral, debe elaborarse de común acuerdo con el sector productivo en el que se desempeñará la labor, en este caso el Funerario.  Este sector pone de manifiesto cuales son sus necesidades de formación para desarrollar mejor sus funciones dentro de su cadena productiva.  En Colombia, David Bedoya Oquendo realizó para el SENA una investigación denominada “Caracterización del Sector Funerario y la Tanatopraxia en Colombia”, el cual arrojó grandes necesidades de formación específica para el sector, entre otras la tanatopraxia, la atención de servicios, los traslados, el área comercial y la alta gerencia.  Fue evidente que el sector funerario es sui géneris y que requiere de capacitaciones específicas ya que se realizan actividades que no desarrollan en ningún otro sector. 

Ya con un diagnóstico sobre las necesidades reales, comienza un nuevo proceso conjunto, que es la elaboración de la Norma de Competencia como tal.   

Es así como sale a la luz la norma de competencia laboral para tanatopraxia; sin embargo, durante la elaboración de esta norma se evidenció la necesidad de construir otras normas de competencia que también son desarrolladas por las personas dedicadas a la tanatopraxia.  Fue así como se desarrollaron 3 normas adicionales específicas para embalsamadores, las cuales son: 

  • La Norma de Competencia de Arte Restaurativo 
  • La Norma de Competencia de traslados, y 
  • La norma de Competencia de administración del servicio funerario, que aún se encuentra en construcción. 

Más otras cuatro normas de competencia transversales: 

  • Norma de limpieza de superficies. 
  • Norma de generación de prácticas de trabajo saludables 
  • Norma de alistamiento de vehículos. 
  • Norma de conducción de vehículos 

Las cuales fueron previamente elaboradas por el SENA para otras actividades, y junto a las específicas conforman la “Titulación en Tanatopraxia”, la cual enmarca los saberes y conocimientos que debe poseer una persona que desee laborar en el área de servicios de una funeraria y que podría compararse con la carrera Funeral Director en los Estados Unidos. 

Esta titulación posee en Colombia un nivel 2, es decir, nivel de Tecnología, por lo cual el título entregado una vez cumpla realice todos los niveles de estudios será de “Tecnólogo en Tanatopraxia”. 

Teniendo esto en cuenta, se ha determinado lanzar 3 niveles de capacitación en el SENA basados en la Titulación.  Estos niveles buscan facilitar los procesos de aprendizaje en los alumnos y permiten que puedan acceder fácilmente a los programas educativos en tanatopraxia. 

De esta manera se determinó un primer nivel denominado “Asistente en Tanatopraxia”, con una duración de 6 meses, donde se verificará la norma de competencia de tanatopraxia y las de desinfecciones de superficies y de prácticas de trabajo saludables.  

Un segundo nivel, con una duración de 3 semestres, se denominará “Técnico Profesional en Tanatopraxia”, el cual será una continuación del anterior, pero adicionalmente revisará la norma de arte restaurativo y la norma de traslados. 

Finalmente, y si el alumno desea continuar su programa de estudios, puede acceder a titularse como “Tecnólogo en Tanatopraxia”, para lo cual deberá cumplir otros 3 semestres para un total de 6 semestres.  Durante este periodo se revisarán las normas de administración del servicio funerario, y las de alistamiento y conducción de vehículos.  

Se propone de esta manera el montaje de una educación modular, en la cual el alumno es quien decide cual es el nivel que desea obtener, de acuerdo a sus expectativas laborales. 

Ahora bien, si el alumno es alguien que viene desempeñándose en el sector funerario desde hace varios años, posee además conocimientos de tipo empírico, informal, no formal o incluso formal y no posee el tiempo suficiente para estudiar, puede acceder al título a través de otra ruta. 

Esta ruta busca que el empleado certifique sus conocimientos a través de una serie de pruebas, que serán verificadas por un evaluador nombrado por el SENA. 

En la actualidad se están inscribiendo las primeras personas en todo el país para acceder al proceso. La Federación Nacional de Comerciantes (FENALCO) viene coordinando esta labor a través de su Gerente Sectorial Funerario, la Doctora Claudia Avendaño, ubicada en la ciudad de Bogotá. 

Los aspirantes se citarán a reuniones en varias ciudades del país, en las cuales el SENA presentará la Norma de competencia.  Se plantearán los saberes y conocimientos que debe poseer quien quiera certificar la norma.  El alumno deberá autoevaluarse y determinar si posee como mínimo el 80% del conocimiento que solicita la Norma de Competencia. 

Si considera que lo posee, se inscribe en el proceso de Certificación de Competencias, que es totalmente gratis a través del SENA.  Esta institución nombrará un evaluador y éste acordará posteriormente con el aspirante la forma como recolectará las diversas evidencias que permitirán verificar el conocimiento que posee. 

Las evidencias, que se encuentran descritas en cada una de las normas, pueden ser de varios tipos:   

De producto, de desempeño y de conocimiento.  Las evidencias de producto son documentos elaborados previamente por el aspirante, a través de los cuales se podrá determinar su grado de conocimiento de los saberes específicos de la Norma.  Las de desempeño son procedimientos de embalsamamiento, o de restauración o de traslados, que son verificadas por el evaluador en el sitio de trabajo del aspirante a través de listas de chequeo previamente elaboradas.  Finalmente, las evidencias de conocimiento se recogen mediante pruebas escritas de pregunta cerrada que el aspirante debe contestar en un sitio y fecha concertados previamente con el evaluador. 

Una vez se presenten todas las evidencias, el evaluador determinará si el aspirante es competente o si aún no es competente.  Si es competente, recibirá una certificación que le otorga un diploma por cada Norma de Competencia Laboral que haya presentado y aprobado.  Si el resultado es que aún no es competente, el aspirante tiene al menos 2 meses para recapacitarse y volver a presentarse en el proceso, en busca de la certificación de competencia laboral. 

Se espera que en un futuro cercano, quien cumpla con las 8 normas de competencia que posee la titulación, sea certificado como “Tecnólogo en Tanatopraxia”, proceso que puede darse sin que el alumno haya pasado un solo día en un salón de clases. 

Una de las grandes ventajas que posee la norma, primera en su género en Hispanoamérica es la posibilidad de ser exportada a otros países.  Estos deberán adaptarla a sus necesidades y entorno. 

Otros beneficios importantes de la formación basada en competencias son: 

  1. Al estar la norma de competencia basada en los más altos estándares internacionales de embalsamamiento, puede ser aplicada por los gobiernos de cada país para generar la legislación pertinente que regule la práctica funeraria y de embalsamamiento de manera definitiva. 
  1. Una vez esté lista dicha legislación, se deberán crear Colegios de Tanatoprácticos, que certifiquen periódicamente la idoneidad del personal que labora en esta actividad.  De esta forma, se regula y sanciona a quienes no cumplan con los mínimos requerimientos para trabajar como embalsamadores. 
  1. Las entidades que certifiquen en normas de calidad ISO 9000, tan de moda en el gremio funerario latinoamericano, podrán apoyarse en las Normas de Competencia Laboral para certificar los procedimientos que se realizan hasta el momento.  Hasta ahora, cada funeraria determinaba la forma de realizar el proceso y siempre y cuando cumpliera en entregar un producto adecuado, era aceptada.  A partir de la entrada en vigencia de la norma, los procedimientos tanatoprácticos deberán ajustarse a los descritos por la norma. 
  1. Toda iniciativa de este tipo, redundará siempre en la mejora del servicio exequial.  En la medida en que se regule la labor, basados en la norma de competencia, no podrán operar empresas que no cumplan con los requerimientos mínimos.  Este tipo de medidas siempre llevarán a aumentar los estándares de calidad, tan importantes para el cliente final. 

La titulación en tanatopraxia elaborada en Colombia es una herramienta invaluable para el sector funerario latinoamericano.  Siendo la tanatopraxia la base de toda la función funeraria, la posibilidad de estandarizar procesos y de entregar mejores productos a nuestros clientes siempre redundará en mayores ingresos para el sector, contribuyendo así a mejorar nuestras sociedades y la imagen del gremio funerario ante ella. 

Tal y como lo refiere el profesor Argentino Mario Héctor Vogel: “Compartir el conocimiento es una acción de seres inteligentes que han comprobado que el Conocimiento es un bien que crece a medida que se lo comparte”, educar al personal que labora y que laborará en el sector funerario solo podrá traer beneficios al mediano y al largo plazo.  El futuro es ahora. 

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